A menudo oímos comentarios del tipo:
- Juan ya tiene la vida resuelta, tiene un trabajo fijo, se ha casado y tiene un hijo.
- ¡Qué suerte!, Pepe se ha prejubilado con 55 años, está hecho un chaval y ahora si que se han acabado los problemas para él.
En ocasiones, estamos tranquilos y pensamos que ya hemos conseguido una estabilidad económica y emocional, una tranquilidad vital. ¡ Esto ya está controlado!.
Pero, no amiguitos, la vida da muchas vueltas y a veces hay incidencias, sucesos y acontecidos que rompen esta pretendida estabilidad, esta digamos monotonía feliz, y entonces aparece una enfermedad leve o grave, un problema económico no previsto, una relación sentimental que se rompe, una baja en la familia, un trabajo que se pierde, etc. etc., y aquello que parecía que ya estaba encarrilado de por vida se tuerce y lo que parecía resuelto vuelve a estar manga por hombro.
Es en este instante, cuando nos damos cuenta que vamos a tener que actuar de nuevo, que vamos a tener que dar un cambio de rumbo a nuestra vida, que vamos a tener trabajo que hacer. A partir de ese momento nos encontramos en nuestro camino, con nuevas situaciones y vivencias que afrontar, conocemos a otras personas con sus realidades y problemas, otras maneras de ver y entender la vida, que no serán ni mejores ni peores que las nuestras, sino distintas, o tal vez no tan distintas. Es como cuando llevas el dedo vendado, es entonces cuando ves a cantidad de otra gente que está como tú.
Pasado el susto inicial, poco a poco, tratamos de volver a encontrar puntos de equilibrio que nos permitan vivir en paz y libertad, y en esa búsqueda nos damos cuenta que estamos en un camino junto a otras personas a las que les ocurre lo mismo, están buscando lo mismo que nosotros, paz, cariño, equilibrio, diversión, amor, armonía, independencia emocional.
Y en este camino, tratamos de resolver nuestra vida, pero no lo conseguiremos nunca, porque la vida solo se resuelve cuando se acaba, cuando te mueres. En el camino, SOLAMENTE podemos aspirar a vivir la vida con la máxima plenitud de la que seamos capaces, porque ya sabéis que "la vida no es un problema a resolver sino un misterio a vivir".
¿Qué nos deparará el camino mañana?.
Salud compañeros.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
Molt bona reflexió.
Em quedo amb "monotonía feliz", que és allò que tots volem i que gràficament es podria resumir com poder arribar a casa i posar-se les sabatilles.
Una variant d'això que dius és que no ens n'adonem d'allò que tenim (i que sense saber-ho ens fa feliços) fins que ho perdem.
Vagi bé, company.
Publicar un comentario en la entrada